Cuando yo me vaya

Cuando yo me vaya a dormir el último sueño
ese que transitan todos los hombres,
ladrones y santos, justos y pecadores,
me llevaré conmigo el dulce recuerdo
de aquel amor que fue musa escondida
de bellos poemas
feliz, con mi ciclo cumplido, mis metas resueltas,
y de no llevarme ninguna cuenta pendiente.

Cuando yo me vaya mi esencia quedará
en cada uno de los recuerdos
que deje en los seres que amé y me amaron
(no fueron muchos).
Espero haberme deshecho de mis posesiones
esas que durante años arrastré ignorante,
creyéndolas valiosas,
sin darme cuenta que no  sirven
hoy, ni después de la muerte.

Cuando yo me vaya me llevaré la ausencia
del amor lejano, que siempre me fue esquivo.
Me acunará la vida en ese último sueño
calmando el dolor, llenando los huecos
que tuve hasta ahora, levantando el duelo
llenándome de sonrisas.

Cuando yo me vaya, no quiero volver,
ni repetir escenas, ni actores, ni deudas
¡por favor!, que esta vez sea en serio,
me vaya y no vuelva.

Cuando yo me vaya, tengan piedad de mi,
de mi recuerdo, que se diga que lo intenté todo,
para ser justa, fiel a mis principios,
que si me equivoqué no fue por desidia,
ni maldad, que hice lo posible.
Que amé, que di, que fui madre, amiga
no resalten tanto mis errores, que los tuve,
tengan en cuenta también mis virtudes
por favor no digan: ¡Era buena!,
solo por decirlo.

Cuando yo me vaya no importa
que me pierda en el olvido de algunos
solo quiero que me tengas presente tú
que llenaste mi vida de melancolía.
Di una plegaria, pide perdón a Dios
porque yo, ya te he perdonado.

Y en el último sueño como dulce suspiro
por fin te encuentre amor, alma gemela,
para no separarnos...
 

¿Puedo vivir sin poesía?

¿Que si puedo vivir sin poesía?
Claro que puedo.
Transcurrieron estériles mis horas
sin tu abrazo ni la contención de tu cuerpo.
Pasaron los años sin tu sonrisa
ni la dulzura de tu presencia.
¿Que si puedo vivir sin poesía?
¡Claro que puedo!
He vivido todos estos años sin ti
y como veras, no he muerto.
Y a medida que pasó el tiempo,
pude vivir sin tantas cosas,
han susurrado en mi oído
palabras que no han cumplido,
me prometieron el cielo y
en el infierno he caído.
Se fueron tantos amores
algunos que ni recuerdo.

Practicaré mas que nunca
del mundo mi desapego
para prescindir de tus ojos
y olvidarme de tus besos.
Para no morirme sin tus brazos
ni llorar tu ausencia.

¿Que si puedo vivir sin poesía?...
¡Claro que puedo!

 

Otra ventana...

En la inmensidad de este cielo
me despido de esta ventana
de cantos de aves mañaneras,
de árboles que despuntan sus verdores
tímidos en la primavera.

Ella trajo la brisa fresca de la tarde
y el vuelo continuo de alas batientes,
de palomas y pájaros que saludaron mi presencia.

Mis ojos se pierden en el paisaje
mezcla de cemento gris y verde naturaleza.
Esta ciudad y la arboleda
llevaran mis sentires a otros lares
aunque mi alma quedara plasmada
en esencia en la armonía de la casa.

Me voy por deber, no por deseo...
me quedaría fundida
en este solitario mirador de futuros alados,
de anocheceres insomnes
gestando sueños,
anclando mi alma al balcón
para no volar, porque me nacieron alas...
Etérea, perdida y encontrada,
sola...y acompañada,
vacía y completa por mi misma.


Se secaron las lagrimas...
la armonía alcanzo mi alma.
Puedo irme en paz.



Cris Carbone

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