¡Madre!
yo quiero esa
estrella que luce
en el firmamento.
Dorada como una
anémona,
brillante como
un espejo.

La que en las
noches de luna,
derrama su
luz adentro,
a través de los
cristales de mi
ventana en
¡silencio!

La misma que me
saluda con sus
"guiñitos" de fuego...
prendida en el
infinito,
¡brillando ...
brillando lejos!...

¡Madre!
yo quiero esa estrella
que luce en el
firmamento.
¡Qué claridad
en su mirada,
y en su sonrisa
de cielo!

Me contaría mil cosas
de los palacios
de ensueño,
de los oscuros jardines,
de los parques
en silencio,
de las acacias dormidas,
que mece suave el viento...
balanceando en la
cumbre sus ramas
secas de invierno.

¡Madre !
yo quiero esa
estrella,
que luce
en el firmamento.

¿No ves cómo
me sonríe,
cuando se mira
en el viento?...
¿no crees madre,
que entonces...
brillaría más
mi pelo y
serían mis pupilas
como las llamas
del fuego?...

¡Caería del infinito
entre mis brazos
abiertos!
y yo la calentaría
¡con fuerza!
contra mi pecho...

¡Madre!
yo quiero esa
estrella,
que luce en el
"firmamento".