¡Qué lejos estás!

sí mundo, ¡qué lejos!...

sin embargo,

Tú ¡Dios mío!

¡qué cerca te veo!

parece a veces,

que te puedo tocar!

y hasta reconocerte

en cualquier lugar.

Por muy disfrazado

que estés...

te reconocería ¡Dios!

En el vacío de esta

tarde gris,

diría.. ¡Dios!

y te encontraría

entre las nubes flotando.

Te hablaría y Tú

me responderías igual.

¡Lo sé Dios!

porque estás en todo,

en lo humano

y lo divino.

lo siento y

lo palpo así...

por eso soy

¡tan feliz!

Estás en la quietud

de la noche...

en el bullicio

del día ¡estás!

¡estás sobre todo,

junto a mí, ¡tanto!...

que oiría tu voz

en el viento como

un eco, si te llamara.

¡Ven Dios!

¡no te alejes

nunca de mí!

¡necesito tanto

que estés conmigo!...

que no sé si podría

¡vivir sin Ti!






 
 

 


 

 

 


 

 

 

 


"Que lejos estas" en la voz de su autora