A través de los cristales de mi ventana,
contemplo lo que hay y pasa fuera...
En otoño, veo caer las hojas de los árboles
con sus diversos colores
amarillentos...

Escucho también el canto de
los pájaros y veo sus vuelos
por el aire , posarse entre las
ramas en primavera.
Veo como los árboles y plantas
florecen y se ponen hermosas
en esta estación.

La variedad de colores y olores
forman un gran espectáculo para la vista.
En verano, veo la hermosura de la luz del sol,
pero como estoy detrás de los
cristales, no me molesta el calor de sus rayos,
aunque en esta época, suelen ser
bastante elevados...

Tiene su ventaja mirar tras la
ventana, ¿verdad?...
En invierno, veo caer la lluvia,
el granizo, a veces escucho el
ruido del viento huracanado y
como no, la nieve caer en forma
de copos blancos que poco a poco
van cuajando y dejan un manto
maravilloso sobre los tejados y en
lo alto de los árboles.

La lluvia cuando cae copiosamente
en una tarde gris de otoño.
En este momento, florece en mi,
el romanticismo y adoro el ruido
que hacen las gotas de agua cuando
golpean los cristales de mi ventana.

Me parece son perlas de cristal que
me regalan su belleza transparente y constante.
Mi ventana, me permite contemplar
tantas cosas bonitas que nunca terminaría
de describirlas en toda su realidad.

Es un espectáculo maravilloso ver
el amanecer, cuando el sol se deja ver...
o cuando se pone por la tarde,
cuando llega la noche y el firmamento
se teje de estrellas brillantes y la luna,
en cualquiera de sus fases.
¡Creedme! Su contemplación es algo
que no se puede explicar con palabras.

Es para verlo, y ¡admirarlo!...
Como veis, para mi, no es importante
salir a la calle.
A través de mi ventana contemplo todo
lo bello y hermoso que cada día Dios nos
regala a cada ser humano.
¡Gracias Dios por tantas cosas bellas!


No es la ventana, ni sus cristales
son los ojos de tu bella alma
que emociona la mía con tus palabras.
Préstame tu ventana para ver el otoño,
los pájaros, los diferentes colores de cada estación.
Préstame tus cristales para ver la vida en su grandiosidad
y para mirar todo como una bendición.
Sos una persona tan maravillosa, que con palabras
puede expresar toda la majestuosidad de la creación,
y llegan estas a mí en el momento preciso...,
también ahora tengo una ventana
y quiero mirar la vida así...como vos
solo tengo que seguir lo que me dicta el corazón.
Amiga querida hoy,
como tantas veces, he aprendido de ti una lección.
Maestra de la esperanza, docente del amor
leo tus versos
y como un susurro te digo Gracias...
y a través tuyo agradezco a Dios.

 

 

 

 

 

 

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