¡Madre! sé que no fue fácil...
que duró mucho tu triste
y "amargo vivir"...
pero, ¿por qué te fuiste así?...
¡Nunca lo comprendí!
A veces he pensado
si tuve yo la culpa
en esa "huída",
tan triste y cruel para mí.

Te marchaste un día
sin decirme por qué...
sufrí mucho ¡sí!
Dios que alimenta
las aves del campo,
me cuidó a mí.
Es cierto,
¡nunca me abandonó!
siempre estuvo aquí...
pero me hubiera
gustado tanto que
no te fueras así...

Pasó el tiempo,
y a tu pesar...
¡te volví a ver!
¡qué pena madre!
¡ya no eras aquella
mujer!... fuerte, joven, valerosa...
tus cabellos blancos,
plateaban tu sien.
Tu rostro marcado
con las arrugas,
reflejaban bien,
los años que ¡tanto luchaste
por ser y "parecer".
¿Por qué madre?...
¿por qué?...
Cada arruga que yo vi en él,
era para mí,
el recuerdo de las fatigas
que tuviste que ¡padecer!

La triste historia de los tiempos
sin ventura,
en el que luchaste ¡duro!
con la adversa suerte,
se reflejaban en él.

Fueron negras horas,
amargos días,
¡soledad y soledad!...
¡lo sé!
pero no hacía falta tu marcha.
Lo peor, ¡había pasado ya!
entonces, ¿por qué?...
Ya tu mal curaba,
el gozo de ver a tus hijas crecer.
pero tú no lo entendiste así...
¿verdad madre?...
Creíste que todo
se había acabado.
¡Ya no había
nada que hacer!...

¡Te equivocaste madre!
quedaba camino aún que recorrer.
¡hacías falta!
era tu sombra,
tu compañía,
tu consejo y "comprensión"...
¡En fin! tu aceptación de madre.
Tenías que estar ¡sí!
pero no lo viste y
¡te fuiste para siempre!
Las lágrimas resbalaron una y mil veces,
por mi rostro.

Día , tras día...
noche, tras noche...
¡ya no te tenía!
según tú,
¡habías muerto para mí!
Me quedé sola...triste...
pero me consoló pensar,
que por fortuna,
habían sido un día,
tus honradas manos
mi sustento, y tus
brazos, ¡mi cuna!.

Pedí a Dios por ti ¡madre!
ya que estuviste
dispuesta un día,
a cargarme en tu vientre
y darme de ti,
para que tuviera vida.
Esto me hizo pensar también
que a pesar de todo, tenía
mucho que agradecerte.
Mi alma hubiera querido
pagarte de alguna forma,
tus desvelos por mí,
en la primera edad...
pero ya no podía,

¡Te fuiste!
ahora quisiera
compensarte, al menos,
una partecita
de lo que tuviste
que sufrir por mi "larga invalidez".
Quizá en lenta agonía...
y que cada dolor de entonces...
se convirtiera ahora,
en germen de alegría...
Quisiera volver el vigor juvenil
a tu edad madura...
¡daría lo poco que soy
y tengo, para injertar en tus venas
la vida que te debo!
pero ya es tarde ¡madre!
¡ya no te tengo!

Pero sé que debió
ser tarea "amarga"
llevar la vida,
como "inútil carga"...
más si aplacar el destino,
¡es imposible!...
¿por qué lamentarnos?...
Sólo cuando lo pienso,
me consuela saber que
nada en la vida se pierde,
cuando se sabe "entender".
Valió de algo tu "huída"...
porque eso fue:
¡Una huída!
¡Ya no podías más madre!
¡lo sé!
No te preocupes,
¡ya pasó!
Yo aprendí con ello,
a ser fuerte,
a valerme por mí misma, y
lo mejor de todo,
¡Me hice mujer!

Como ves, no fue
todo tan malo...
Tú conseguiste
vivir tranquila,
y yo, luche por mi vida.

Pedí a Dios por ti,
para que fueras feliz,
para que encontraras
la paz y la tranquilidad.

Eso es lo que más deseo para ti.
Que El prolongue
muchos años más esa paz.

¡Con eso soy feliz mamá!


 Para ti madre todo el amor de mis versos

Maica