|
En algunas culturas o lugares
del mundo, se manifiesta el
cariño, amor e incluso
veneración por Los ancianos, de
una manera Clara y fehaciente.
Está muy lejos la idea de
"excluirlos" de la familia y lo
que es peor, el "soportarlos" como un peso
inútil.
Existen sin embargo, otros
lugares del mundo, como puede
ser, sin ir más lejos, en
nuestro país, en nuestras
familias, en donde sí se cree
que ya no sirven para nada.
¡Qué pena! Que esto se de
precisamente después de un gran
desarrollo industrial y
urbanístico como el nuestro.
Todavía se sigue marginando a
los ancianos de formas
inaceptables que son al mismo
tiempo fuente de auténticos
sufrimientos para ellos y de
empobrecimiento espiritual y
humano para nosotros. Las
familias son Las primeras que
deberían darle su lugar
verdadero dentro del corazón de
Las mismas.
Las personas mayores ó jubiladas
tendrían que ocupar un lugar
preferente en la sociedad, deben
seguir activas y sentirse por el
trato de todos en general
"importantes" en la vida.
Para que esto se dé, hay que
ayudarles con nuestro apoyo y
ánimo.
Nuestra actitud hacia ellos,
debe ser que se sigan sintiendo
útiles a la sociedad y
especialmente en el seno
familiar. Es necesario que
nuestro comportamiento para con
ellos sea tan normal que consiga
estimularlos para que Los
mayores lleguen a descubrir que
es verdad que su ancianidad no
quiere decir "NO" a todo, sino
"Sí" a muchas cosas coherentes
con su edad actual y su tiempo
libre de ahora.
La vida de Los mayores además
puede ser muy enriquecedora para
los más jóvenes y puede
servirnos, por tanto, de ayuda
para cosas que a veces no vemos
por nuestros pocos años, por
nuestra falta de experiencia.
Como, por ejemplo, ayudarnos a
Dar luz a la escala de valores
humanos, hoy tan en desuso.
Debemos darnos cuenta que
también nosotros llegaremos a su
edad y no nos gustaría ser
tratados con tales faltas de
respeto, cariño, ética y lo que
engloba todo esto con tan poca
humanidad.
Por último, es importante y
necesario que nuestro
comportamiento con ellos,
estimule a todos, a descubrir y
valorar sus cometidos en la
sociedad y especialmente en la
familia.
¡Animémosles y respetemos de
verdad su mayoría de edad!
¡Se lo merecen!


 
 

 



|