Todos, queridos internautas, tenemos ansias de que llegue esta fecha, que significa descanso... Ocio... Queremos refugiarnos en ese paréntesis del tiempo que nos ofrece un cambio más radical en el vivir cotidiano.
A los días de estudio y trabajo, escasos siempre de horas para la "tarea", se suceden estos otros con un margen de mayor tranquilidad y expansión. Por unos meses no tenemos "cole", ni tenemos que poner el "despertador" para no llegar tarde al trabajo. La aspiración de descanso es natural y al que todo Ser humano tiene derecho; el peligro está en caer en los extremos, en hacer de las vacaciones un programa de indolencia total, que nos reporte muy poco beneficio, o tal vez, peor. ¡Ninguno! Dios ha puesto un valor a cada cosa que rodea la vida del hombre. El descanso ideal sería aquel que sirviese para reparar el vigor físico y aumentar el buen caudal del espíritu. Por eso, creo que deberíamos aprovecharlo en todas sus posibilidades, haciendo que ese descanso corporal, lo sea también para el espíritu, para que al tiempo que recuperamos las fuerzas físicas, aumentemos nuestras energías interiores.
Creo, es más estoy segura, que todos habréis tenido esto en cuenta y después de disfrutar de la naturaleza...la montaña...la playa...el libro que tenéis tantas ganas de leer y nunca hay tiempo...la charla con los amigos que nunca tenéis la oportunidad de llevar a cabo... El diálogo con los padres...ese tiempo dichoso que no os brinda nunca el poder hacerlo. Esa mujer que no puede decirle al esposo lo que siente, lo que quiere de él, o viceversa.
Tampoco os habréis olvidado de todas las cosas bellas que se ponen en nuestra vida para que las disfrutemos y de dar las gracias por ello. Dicen que "ser agradecidos es de bien nacidos". Para todo ser humano, sea creyente o no, todo debe tener efectividad, es decir: un "sentido". Nuestra vida, en cualquier parte y en todo momento, ha de ser un mensaje vivo.
Nada es intranscendente, ni la conversación de pasada en el grupo de excursión, ni ese libro que buscamos para distraernos, ni el programa de cine para una tarde, ni el estar en la playa gozando de la brisa del mar... Todo son valores que podemos "aprovechar" pero también podemos y debemos enriquecer estas circunstancias, con nuestra "aportación personal".
Las cosas siempre nos ofrecen algo para aprender. Siempre ayudan a adquirir "reservas" de formación espiritual y cultural que pueden servirnos en cualquier ocasión a lo largo de la vida.
No olvidemos poner en ellas, parte de nosotros mismos, para que eso que todos llevamos dentro, que es el amor a nuestros semejantes, no se quede sin dar fruto en la primera ocasión que se nos presente. Si después del verano, tenemos este espíritu de solidaridad y ganas de trabajar por los demás, que no olvidéis, esto nos reporta beneficios incalculables a nosotros mismos, habremos aprovechado "bien" las vacaciones de este año. ¡BIENVENIDOS A TODOS! .