Precisamente por eso, no se debería olvidar este tema. Me refiero naturalmente a la gran parte del mundo que, por uno u otro motivo, nos movemos con dificultad. Es curioso que, el tema en cuestión, esté a veces en la cresta de la ola, en fase de promoción de accesibilidad y eliminación de barreras. Es capaz en dicha fase de concitar, en esos momentos, dentro de la clase política y los ciudadanos, el máximo interés; capaz de pasar al olvido casi con la misma facilidad e intensidad en muy corto espacio de tiempo. Pero , creo yo, que ni hay que recordar ni olvidar, porque es un tema de actualidad permanente.
De todas formas y en el deseo de plantear el problema de forma optimista, sería injusto obviar el trabajo realizado en los últimos años, tanto en el aspecto normativo como en la realización de numerosas obras que han supuesto un avance sustancial en la accesibilidad.
Ahora bien, mientras no tengamos las mismas garantías de movilidad dentro de nuestro quehacer diario, seguirá existiendo trabajo por realizar. No es que yo crea tener derecho a reivindicar las mismas facilidades. Pero sí, ya que tenemos la movilidad reducida, lo que implica un "handicap". La sociedad en general y los políticos en particular, este tema no se puede ignorar.
La accesibilidad es un tema diario, no coyuntural. No podemos involucrarnos con pasión a la vista de una circunstancia personal próxima en forma de accidente de un familiar, algún conocido, amigo, etc..., o en el caso de los políticos, a la vista de unas selecciones y dejar de pensar que no resolver este tema de forma coherente supone que la ciudadanía, parte desde muy atrás para poder competir con igualdad. Es evidente que no todos podemos cruzar la calle y llegar al mismo tiempo a la próxima esquina, no todos podemos desplazarnos hacia el parque, el cine, el teatro, el museo, el trabajo y llegar a la vez; esto lo sabemos. No tenemos la misma facilidad de acceder a los transportes públicos, pero todos deberíamos poder realizar estas actividades en las mismas condiciones de seguridad y dignidad.
Es hora ya, de tener en cuenta estos aspectos. Es hora de recordar que las calles, los parques, los cines, las viviendas, los transportes públicos, la ciudad en fin donde nos ha tocado vivir, es para todos. No es cosa de tranquilizar conciencias con comportamientos y soluciones de "diseño" para que las personas con movilidad reducida tengan acceso a todos esos lugares de una forma discriminatoria; nadie debe entrar por la puerta "trasera". Hago una llamada a los que tienen responsabilidad específica en esa materia: como pueden ser los técnicos encargados de redactar los proyectos, controlar los y supervisarlos, que tengan en cuenta que la construcción de los edificios en general, son para todos y que por lo tanto, existen otros valores al margen del aprovechamiento máximo del suelo construido. A veces hay que hacer concesiones para poder cumplir con la verdadera labor social.
Por último, aludo a los ciudadanos que impiden que un paso de peatones pueda ser utilizado por los ciudadanos de movilidad reducida, aparcando sus coches en estos lugares; a todos los que, viendo un aparcamiento libre, se olviden de que está reservado a estos últimos; me dirijo a todos aquellos que de forma inconsciente se olvidan de que todos no nos movemos igual en la vida.