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Conocer el
mecanismo de las
leyes de la
suerte y
cómo operan es
introducirse en
muchas,
muchísimas áreas
de nuestra vida
diaria. En
diferentes
niveles.
En distintos
planos. No hace
falta
recorrerlos
todos,
pero sí es
importante saber
de su
existencia.
Estarás de
acuerdo conmigo
en que conocer
las claves de la
comunicación
humana es una
herramienta
importantísima
para llevar a
buen término
nuestros
propósitos,
ideas e
iniciativas.
Es otra forma de
comprender lo
que nos rodea
para
tener buena
suerte y vivir
mejor.
Dios ayuda a
quien se ayuda a
sí mismo, no lo
olvides.
El no verbalismo
es una nueva
ciencia
social... tan
vieja como el
mundo.
Resulta casi
increíble que,
después de más
de un
millón de años
de evolución del
ser humano, en
la
que ha empleado
activamente la
comunicación no
verbal, al igual
que los
animales,
todavía haya mucha gente que
ignora su
existencia. De
hecho, el el
estudio serio
del tema no
comenzó hasta la
década de los
setenta, con un
libro publicado
por un
americano,
Julius Fast.
Pero el
verdadero
interés
social no ha
surgido hasta
hace
relativamente
muy
poco tiempo. La
comunicación con
sonrisa
incluida,
sirve para
ayudarnos a
reprogramar todo
lo negativo que aflora en
nuestras
actitudes
inconscientes.
La sonrisa, es
una forma barata
y eficaz de
cambiar
el mal humor,
que de tanto
practicarlo
puede llegar
a ser algo
crónico y que
termina por
cincelar nuestro rostro de
una manera mucho
más temible que
las arrugas.
Dicen que
pasados los
cuarenta, cada
cual tiene la
cara que se
merece.
Y el atractivo
no tiene nada
que ver con la
belleza
formal o con
unas facciones
bien
proporcionadas.
Es
algo que brota
del interior y
que no se puede
improvisar.
Sonríe cuando
estés a solas,
aunque no tengas
ganas de hacerlo,
sonríe cuando
andes por la
calle, sonríe al
conducir, sonríe
cuando te
levantes por la
mañana... Antes
de dirigirte a
alguien, ilumina
tu rostro con
una sonrisa.
Estarás
contribuyendo a
alejar el mal
humor del otro y
con
probabilidad,
incrementarás
las
posibilidades de
ser atendido amablemente.
La sonrisa es el
yoga de la boca.
Lo dijo un sabio
oriental, pero
quien realmente
me acercó al
sentido
de esta frase
fui yo misma y
mi propia
experiencia.
Quien me encargo
de mantenerla
viva. ¿Cómo?...
pues muy
sencillo,
poniéndola en
práctica.
Algo que tú
también puedes
hacer.
Los resultados
pueden
sorprenderte.
¿Por qué no lo
pruebas?...
Maica
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