Pastorcito del Portal... Mira, he querido contemplar contigo la escena maravillosa del Dios Niño. ¿Sabes?...
Traía mi mente llena de pensamientos profundos y bellos. Quería captar todos los matices del Portal de Belén...
En cambio tú, pobre pastorcito, ¿qué sabías de dogmas y deberes sociales y leyes de justicia?... No ibas a poder penetrar en toda la grandeza del Verbo.
Sin embargo, mientras mis ojos se debatían ansiosos entre brumas, he visto los tuyos serenos, llenos aún del resplandor de la "Estrella". ¡Mirar y "ver"!. He sorprendido el latir presuroso de tu pecho, y tu gozo de niño y tu amor puro y limpio, han resaltado la saciedad de mi corazón...¿Dogmas?...Deberes?...¿Leyes?...
¡Cuánta preocupación teórica! ¡Cuánta literatura!...
Pastorcito del Portal... Creí tenerlo todo, con mi preocupación casi teológica y olvidé la ciencia verdadera; la ciencia sencilla del "amor".
¡Mírame pues!...que he venido a contemplar contigo, la escena maravillosa del Niño Dios.
Pero antes, quiero aprender de ti, la lección de tu sencillez. Porque también, como tú, quiero ser buena, sin probleblematizar mi santidad.
El vino por amor a nosotros, y nuestro oficio en esta vida es amar. El verdadero sentido de la Navidad es el "AMOR".

¡FELIZ NAVIDAD!

Maica