El medio más seguro de lograr favores y regalos de Dios, es darle gracias por los que nos acaba de conceder.
Más que pedir, es "agradecer".
Sucede así en la vida, con quien nos rodea y convivimos.
Fijaros en esto: te hacen un regalo cualquiera, de más ó menos valor, y si tú no das las gracias a la persona que te lo ha hecho, es que no te gusta, ó de lo contrario, demuestras muy poco la educación y hasta puedes llegar a resultar un simple "grosero".
Cualquier cosa en tu contra, puede pensar quien te haya hecho el regalo. Y desde luego, se le quitan las ganas de volvértelo a hacer. ¿No es cierto?...
Pero en cambio si te hacen cualquier obsequio ó detalle por pequeño que éste sea y tú correspondes con una palabra de agradecimiento, y no dejas pasar la oportunidad de recordarle que estás agradecido, estate seguro de que cualquier día esa persona, te volverá a sorprender con un nuevo regalo, sin habérselo pedido.
¡Y quizá el presente será mejor!...
A todos nos gusta que nos agradezcan las cosas. ¿Verdad?...
Pues igual nos ocurre con nuestra relación con Dios. Tú y yo, estamos contentos de vivir. ¡Es hermoso vivir!...
¡poder amar!...¡Estupendo!...Pero se nos ha ocurrido darle las gracias por el mero hecho de vivir...de poder ver cada día el Sol, etc., etc. ...
Hemos nacido por una pura "generosidad" de Dios. Muy bien podía haber nacido otra persona en tu lugar ó en el mío...y haber gozado y amado ella.
Dios se fijó en mí ...en ti...y le hemos dado las gracias por lo bien que nos salen las cosas?... Por haber nacido en una familia media, y que no necesita mendigar...por conservarnos (a pesar de nuestras "circunstancias") contentos y alegres...por esos ratos felices y divertidos que pasamos junto a nuestros seres queridos cuando estamos juntos...
Por ese hermoso día, por "saber llevar las cosas con una mira más alta"...
¡Demos gracias a Dios!
Y aunque no nos acordemos de pedir, no nos faltarán gracias y favores por su parte.
Pues dar gracias es la mejor forma de pedir.
¡Ah! Y tengamos presente que las gracias y favores de Dios, no son siempre alegrías y gozos, sino también, penas y sufrimientos...¡Difícil de "entender"!, ¿verdad?...
Pensemos, sobre todo, que lo que nos pasa, El lo permite para nuestro bien, aunque no seamos capaces de entenderlo así...
¡Démosle gracias siempre y aceptemos su voluntad con alegría!

Maica



 

 


 



 



 



 

 

Estas escuchando "Azul de ti"